diciembre 20, 2017

Fiestas de fin de año, ¿termómetro del clima laboral?

Aunque no lo creas, las comidas para celebrar el fin de 12 meses de trabajo reflejan la actitud que reina en tu empresa. Es sabido que no es sencillo evaluar el clima laboral de una empresa y en este sentido, podríamos citar numerosas herramientas y diferentes perspectivas tanto teóricas como metodológicas diseñadas especialmente para estos fines: medir con precisión cuáles son las percepciones de los empleados, en el aquí-ahora de la compañía.

Sin embargo, existe un indicador claro que brinda a todos aquellos con intenciones y coraje de leerlo en toda su expresión, una información clave de la marcha de la empresa y es, precisamente, el de los agasajos anuales que las organizaciones deciden brindar a su plantilla.



Dentro de nuestras primeras experiencias en el asesoramiento, siempre recuerdo a una firma en particular y al preocupado relato de uno de sus gerentes. Con una dotación cercana a las setenta personas, solo cinco habían concurrido a la carne asada que cerraba ese período de trabajo compartido. En casos similares, seguramente la primera reacción no solo de los organizadores sino también de la estructura de liderazgo en un comienzo es el enojo. Luego, le sigue la pregunta de los por qué. ¿Cuáles son los motivos que determinan un hecho semejante?

Se hace necesario puntualizar que esta clase de acontecimientos actualiza y hace presente de una forma muy transparente las ideas y emociones contemporáneas al festejo; convirtiéndose en una verdadera puesta en escena de los pensamientos de los colaboradores. Así, no solo lo transcurrido durante un año es juzgado, sino que también impacta de plano la coyuntura de la empresa, dando lugar a una articulación entre ambas. Es más, a veces, un hecho cercano al agasajo es capaz de tirar por la borda todo un año de esfuerzos coherentes.

Van los casos típicos de una organización que cierra un excelente período de rentabilidad y no otorga ninguna clase de reconocimiento a sus empleados. Y también su contrario: en el ocaso de un año gris, se presentan promisorias demandas del mercado para los meses siguientes, logrando así una palanca motivacional de alto valor capaz de influir en la gente y en su posterior concurrencia a la fiesta.

Teniendo en cuenta lo antedicho, resulta crítico cuando se planifica un evento de estas características, valorar el momento de un colectivo humano y sus creencias respecto de:
-El grado de satisfacción con el empleo y sus tareas.
-El grado de conformidad con la remuneración percibida.
-La incidencia de conflictos o turbulencias sindicales.
-La salud de los vínculos entre los trabajadores (intra e interáreas).
-Las modificaciones de los procesos internos, incluyendo incorporación de tecnología, nuevas líneas de producción y cambios en la metodología de gestión en general. De esta forma, podremos evitar pasar un mal rato y lograr que la fiesta sea tan exitosa como la deseamos.




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